martes, 27 de octubre de 2009

Dicen que la lectura es…

Pero mi mente no está.
Me encuentro volando en lo que leo.
Fantaseando a la vera del camino, buscando algo nuevo entre los escaparates del autor.
Me sumerjo en un lago de verso y prosa, de verbos y adjetivos, de un poco de vos.
Leyendo imagino, a la vez de a ratos imagino que leo, que leo de verdad, que leo la verdad.
A veces cambio de página, a veces lo siento necesario, a veces, tan sólo a veces leo algo cierto, tan sólo a veces busco esa sinceridad, tan sólo otras veces encuentro la fantasía, me vuelco en ella y noto a la normalidad ausente, perdida en un mar de delirios, una corriente de ideas, de sueños y esperanzas.
Encuentro en sus páginas un refugio, donde todo es simplemente escrito, borrado y vuelto a comenzar.
Encuentro un desvelo, un café en una tarde de frío. Encuentro una ilusión, dos ilusiones, la tercera fue borrada por el autor, en esa búsqueda de acallar al optimismo, de no hacer brillar al sol.
Suena el timbre, la metáfora está a la puerta, la parodia la acompaña. Los paréntesis ya han llegado, pero veo que entre ellos ocultan algo. El prólogo está en la cocina, y el final, esa diva tan deseada, espera en la esquina a que llegue su hora, a encontrarse con el índice al final del camino.

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